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BREVISIMA HISTORIA DE LOS ESTADOS UNIDOS - PARTE I DE III

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BREVISIMA HISTORIA DE LOS ESTADOS UNIDOS - PARTE I DE III

Mensaje por El Compañero el Jue Jul 03, 2008 9:10 pm

LOS ORÍGENES DE ESTADOS UNIDOS



En el siglo XVIII Inglaterra tenía la colonia más grande del mundo, formada por trece territorios a lo largo de la costa atlántica.

Se componían de establecimientos ubicados en la desembocadura de un río o en la orilla de una bahía. Las más antiguas son Virginia (1607) y Massachusetts (1620). La más reciente es Georgia (1732) bajo el reinado de Jorge II.

Hay tres grupos de establecimientos:

-En función de su género de vida.

-La forma de su sociedad política.

-Sus actividades productivas.

Al norte, Massachusetts, Connecticut, New Hampshire y Rhode Island formaban Nueva Inglaterra llamada así por John Smith que afirmó que se parecían a Inglaterra. Su economía se basaba en actividades variadas y remuneradoras. La ganadería y el cultivo de cereales estaban en manos de pequeños propietarios, en las regiones onduladas y verdes en el interior y las grandes extensiones de bosques proporcionaron bastantes serrerías. La pesca era esencial en un litoral recortado y rico en puertos naturales, se estableció un comercio muy activo. La industrialización contribuyó a elevar el nivel de vida.

Nueva Inglaterra estaba formada por puritanos: el carácter religioso impregnaba el comportamiento de los habitantes y las manifestaciones de la vida pública. La Iglesia estaba unida al Estado y quien se apartaba de la Iglesia se apartaba de la sociedad. La tolerancia era una palabra carente de sentido.

Gran Bretaña tenía con las colonias el llamado pacto colonial, la exclusividad, no quería industrias, ella las vendía y les compraba a las colonias las materias primas. Había tráfico ilegal de ron melaza y productos de las islas. Gran Bretaña mandó a cada colonia un gobernador cuyo sueldo era pagado por la Asamblea Colonial, ellos hacían vista gorda del tráfico ilegal para poder seguir cobrando.

Boston era el centro. La educación llevaba la impronta religiosa; los primeros colegios, que llegarían a ser universidades, (Harvard y Yale) fueron creados para formar los futuros ministros religiosos.

Las cinco colonias del sur: Virginia, Maryland, Carolina del Norte y del Sur y Georgia, formaban un grupo radicalmente distinto del otro. Eran aristócratas, no tenían interés cultural, gran parte de la población era negra y no trabajaban al contrario que los puritanos.

La diferencia se basaba en el clima subtropical y en la extensión territorial más grande y en el carácter más rural. La explotación del suelo se fundamentaba en el sistema de plantación, con la ayuda de la mano de obra negra, que en la segunda mitad del siglo XVIII era más numerosa que la población de los colonos. La economía estaba basada sobre algunos productos tropicales como tabaco, arroz, índigo y algodón, y en la venta de estas cosechas. Los ricos plantadores, generalmente anglicanos, tenían una vida fácil y formaban una sociedad aristocrática. Entre los esclavos negros y esta oligarquía había pocos elementos intermedios, concentrados en las pocas ciudades de la zona como Charlestone.

En la zona central existían cuatro colonias: New Jersey, Nueva York, Delaware y Pennsylvania.

Nueva York al principio era de los holandeses y la llamaron Nueva Amsterdam, pero luego se la arrebató Carlos II y pasó a llamarse Nueva York por su hermano Jacobo II, el cual tenía el título de York. Los ingleses llamaban a los holandeses Yankees, pero éste se ha vuelto contra ellos.

Pennsylvania fue fundada por la secta de los Quakers, desidentes pacifistas. La población contenía representaciones de todas las sectas religiosas y había experimentado un aumento a lo largo del siglo XVIII. La mayoría trabajaba en la tierra. Se exportaba a Europa trigo y madera. Las ciudades parecían pueblos grandes, sólo destacaba Filadelfia. De Europa llegaron a estos puertos centrales, a los que esperaba un gran futuro.

Jurídicamente se podían distinguir tres tipos de colonias:

*

las colonias reales, que dependían de la Corona;
*

las colonias de propietarios, que pertenecían en virtud de una concesión real, a un grupo de propietarios;
*

las colonias de carta, cuya existencia jurídica tenía su origen en una carta.

Había pocas diferencias; cada colonia tenía una Constitución, pero por encima estaba el pacto colonial, de exclusividad, que reflejaba las tradiciones parlamentarias y las instituciones británicas. Existía un gobernador, que era el representante de la Corona y los colonos propietarios que elegían a sus delegados en la Asamblea, cuyo privilegio esencial era el control financiero, concretado en el voto de los impuestos necesarios para hacer frente a los gastos locales. Los dirigentes de las colonias se refugiaban en una sociedad restringida, había sufragio, debido a lo limitado del régimen representativo (de un 2 a un 8 % de electores, según los territorios).

Las colonias de América no escapaban a la norma en vigor entre las potencias coloniales. Era un mercado reservado a la metrópoli, y los colonos no tenían derecho a crear casi ninguna industria.

Los problemas económicos contribuían a separar las colonias de la metrópoli.

CAUSAS DE LA REVOLUCIÓN

La Guerra de los Siete Años empezó en Europa entre Austria y Prusia, aliándose las demás potencias en el bando austríaco.

En las colonias la guerra repercutió de la siguiente manera: como Francia iba en el bando contrario de Gran Bretaña y los colonos querían los territorios que los franceses tenían en América, los británicos decidieron dárselos para con su ayuda poder vencer a Francia.

La victoria sobre Francia en la Guerra de los Siete Años fue lo que llevó a la secesión. Tras la guerra, Gran Bretaña, que atravesaba una situación financiera delicada, decidió que las colonias soportasen parte de sus cargas.

En 1765, el ministro británico, Greenville, hizo votar al Parlamento unas tasas aduaneras sobre la melaza y el azúcar de la Antillas que entraban en América. Era un intento de aplicar sistemáticamente las leyes sobre el comercio colonial y de impedir el contrabando. Paralelamente al impuesto de timbre (Stamp Act) precisó que todos los actos jurídicos, públicos y privados, tanto en las colonias como en Gran Bretaña, debían ser transcritos en papel sellado con timbre del Estado. Estas dos decisiones fueron muy mal acogidas. El derecho de timbre suscitó un verdadero debate de principio. ¿Tenía derecho el gobierno inglés a percibir este impuesto? Los colonos sostenían que ningún ciudadano británico debía pagar un impuesto si no había sido antes aceptado por él o por sus representantes.

El Gobierno de Londres, por su parte, afirmaba que el Parlamento representaba a todos los súbditos de la Corona. Los americanos consideraban que sólo las Asambleas coloniales estaban cualificadas para aprobar impuestos en su nombre. Los delegados de nueve colonias se reunieron en Nueva York para protestar y llegaron al acuerdo de no importar productos ingleses. Redactaron, además, una declaración de derechos y quejas de América.

La agitación se apoderó de las poblaciones. Unas organizaciones, hijos de la libertad, incendiaron los depósitos de timbres sin que aún se soñase en América con la separación de la metrópoli. Las resoluciones del Congreso de Nueva York causaron viva inquietud entre los comerciantes británicos. Ante la hostilidad del mundo de los negocios, Greenville tuvo que retirarse, y el Gabinete Whig, bajo la presión de algunos diputados, abolió las tasas no deseadas. Los colonos triunfaron en este punto, pero el Parlamento no cedió en cuanto al principio, es decir, en cuanto a su derecho a establecer impuestos a otros colonos.

A partir de junio de 1767, el gabinete británico inició una segunda ofensiva, instituyendo derechos de aduanas para la entrada en América de algunos productos, el té, el papel, el vidrio, el plomo y la pintura. La agitación estalló sobre todo en Nueva Inglaterra. Los británicos boicotearon las mercancías sometidas a impuestos, lo que produjo un descenso de un tercio del comercio británico. Al cabo de tres años de un conflicto que estaba costando muy caro a las dos partes, el ministro británico dio marcha atrás por segunda vez, y en 1770 suprimió todos los impuestos, salvo el del té. La agitación, pareció calmarse, pero esta aparente tranquilidad estaba a merced de cualquier incidente.

Desde 1773, la situación se agravó, la presencia de tropas enviadas a Massachusetts provocó en Boston sangrientas manifestaciones. El Gobierno Británico concedió a la Compañía de Indias el monopolio sobre la venta del té, lo que levantó una ola de descontento entre los comerciantes del Nuevo Mundo, que temían que esta medida se ampliase a otras mercancías.

El 16 de Diciembre de 1773, en Boston, los hijos de la libertad, disfrazados de indios, tiraron al mar todo el té traído de Oriente por los navíos de la Compañía de Indias, aprovechando la pasividad de las autoridades locales. El gobierno británico quiso responder a esta violencia con una firmeza ejemplar. Cinco leyes arruinaron el comercio del puerto de Boston; además se enviaron nuevas tropas a América del Norte, al mando del general Gage, y se prohibieron todas las reuniones públicas.

Las posiciones se iban endureciendo. La guerra podía estallar con el menor incidente, sobre todo si se tiene en cuenta que los partidarios de la conciliación perdían terreno entre la opinión pública, ganándolo los intransigentes, que querían aprovechar la independencia para construir una sociedad más democrática. Estos últimos se apoyaban en los periódicos y panfletos, cuyo papel revolucionario quedó patente por primera vez. Se fue formando entre estos colonos, una mentalidad revolucionaria, dispuesta a considerar el recurso a la fuerza como inevitable.

Fuente en Internet: El Rincon del Vago

BIBLIOGRAFÍA

Historia de Estados Unidos, DEGLER, Carl N., Ed. Ariel, 1986

Historia de América, HERNÁNDEZ SÁNCHEZ-BARBA, M., Ed. Alambra Universidad, 1981

Historia de Estados Unidos, JONES MALDWYN A., Ed. Cátedra, 1996

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José Antonio Echevarría : La Habana, 13 de Marzo de 1957.
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