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El Muro que fue derribado gracias a una simple y sencilla pregunta de un periodista

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El Muro que fue derribado gracias a una simple y sencilla pregunta de un periodista

Mensaje por Habanera el Lun Oct 12, 2009 3:39 am

El pasado 5 de julio Arcadi Espada publicó en El Mundo el artículo El Malentendido (1917-1989). En el mismo, el artículista explica cómo, en noviembre de 1989, y durante una rueda de prensa de un funcionario comunista de la antigua República Democrática Alemana, se produjeron un cúmulo de circunstancias que provocaron que se acelerara la caída del Muro de Berlín.




El cúmulo de circunstancias fue el siguiente: el funcionario Schabowski informaba sobre la agilización de los trámites para viajar desde la República Democrática a Occidente. Entonces tomó la palabra Riccardo Ehrman, de la agencia Ansa, que había llegado corriendo, tarde, y ante la falta de sillas, había ocupado un lugar en el suelo de la tarima, enfrente del portavoz. Sabía que el Gobierno había aprobado la nueva ley de viaje y le preguntó a Schabowski cuándo entraría en vigor. El portavoz rebuscó en los papeles, y con una cierta vacilación dio a entender que inmediatamente. Sí, iba a entrar en vigor de inmediato, eso dijo.

Entonces ocurrió algo extraordinario. La mayoría de los periodistas tradujeron la langue de bois del portavoz en el habitual sentido, espeso y anodino. El corresponsal de la NBC interrogó con cámaras a Schabowski. Riccardo Ehrman, después de que Schabowski le contestara, escribió en su cuaderno: «La promulgación de la ley de viaje es el equivalente a la caída del Muro». Era una versión sobreinterpretarla. El título fue: El Muro de Berlín ha caído. Así lo distribuyó la agencia Ansa, a las 19.31, y así se diseminó por el mundo.

A partir de ahí, los acontecimientos se precipitaron. Los alemanes orientales que estaban viendo la televisión de la otra Alemania se sentían más que dispuestos a sumarse a las ilusiones sembradas por las noticias. Decenas de miles de berlineses orientales subieron a sus coches o fueron andando hasta los pasos fronterizos. Pero naturalmente los guardias no tenían órdenes de abrir la frontera. Los airados ciudadanos exigían lo que creían que era su nuevo derecho de paso, y al principio los vigilantes se negaban a franqueárselo. Así fue cómo cayó el Muro de Berlín, gracias… a LA EXAGERADA INTERPRETACIÓN DE UN PERIODISTA.


http://blogdeperiodismocreativo.wordpress.com/2008/07/22/%C2%BFpuede-el-error-de-un-periodista-cambiar-la-historia/

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Re: El Muro que fue derribado gracias a una simple y sencilla pregunta de un periodista

Mensaje por ferroviario el Lun Oct 12, 2009 4:25 am

Muy interesante articulo que encontrastes Habanera, yo realmente no sabia nada de eso, es impresionante lo que puede hacer la libertad de expresion.Gracias por el articulo. Laughing

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Re: El Muro que fue derribado gracias a una simple y sencilla pregunta de un periodista

Mensaje por Habanera el Lun Oct 12, 2009 8:28 am

Un malentendido precipitó el derrumbe


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BERLIN (De una enviada especial).- Günter Schabowski es el hombre que, el 9 de noviembre de 1989, anunció en una conferencia de prensa que "desde ahora mismo", los ciudadanos de la República Democrática Alemana (RDA) podían viajar libremente a la zona occidental de Berlín. Al pronunciar esas palabras, Schabowski, entonces miembro del Politburó y vocero de la RDA, se convirtió, sin saberlo, en el personaje a quien se le atribuye oficialmente la caída del muro de Berlín y la posterior desaparición de la RDA.
Hoy, a los 70 años, Schabowski recuerda muy bien esa tarde de otoño en la que se convirtió en una figura histórica. Considerado el "hombre que provocó" la demolición del símbolo más representativo de la Guerra Fría, Schabowski contó en una entrevista con La Nación , en su departamento de Berlín, los detalles de esa decisión. Y reveló que, en realidad, ésta se debió a un "error de cálculo": con la apertura de la frontera, el régimen comunista en realidad sólo buscaba evitar la desaparición de la RDA.
En esa época ya había comenzado el éxodo de alemanes orientales hacia Occidente; desde Moscú, Mikhail Gorbachov había puesto en marcha su perestroika; en la RDA se sucedían manifestaciones en contra del régimen, y el ala reformista del Partido Comunista -que integraba Schabowski- se había deshecho (a mediados de octubre de 1989) de su secretario general, Erich Honecker, reemplazándolo con Egon Krenz.
"El nuevo liderazgo político quería abrir la frontera porque había una enorme ola de gente que se estaba yendo y queríamos detenerlos: el éxodo desestabilizaba a la RDA", cuenta Schabowski. "Entonces, después del golpe para sacar a Honecker, el primer paso que dimos fue preparar enseguida una ley que permitiera a todo el mundo viajar afuera de la RDA, sin restricciones. Pero como esta ley, de principios de noviembre, fue mal formulada, decidimos elaborar un decreto."
"El 9, esta nueva disposición ya estaba lista y junto con Egon Krenz decidimos darla a conocer en una conferencia de prensa. El problema fue que la burocracia gubernamental que preparó el texto decidió poner un embargo de las 19 a las 4 de la mañana, para que se comunicara la decisión a todos los policías de frontera, para que éstos se organizaran. Pero yo no lo sabía, y Krenz tampoco me lo había dicho."
-¿Fue un periodista de la agencia de noticias ANSA, Riccardo Ehrman, el que le hizo la pregunta clave, en la conferencia de prensa del 9 de noviembre?
-En realidad, él me preguntó si no había sido un error la ley de principios de noviembre. Entonces hablé sobre el decreto, y dije: "Al respecto, tengo una información". Leí los papeles, los puse a un lado, y entonces Ehrman me hizo la segunda pregunta: "¿Desde cuándo es válido?" Volví a leer los primeros renglones del texto y contesté: "Desde ahora mismo". En la práctica, había hecho entrar en vigor la nueva disposición. En pocos minutos, la noticia ya había dado la vuelta al mundo.
-¿Fue un malentendido?
-Sí, por una cuestión de plazos, pero no por el hecho de que, efectivamente, queríamos abrir la frontera. Y por esto la situación fue bastante peligrosa, porque los soldados no habían sido informados todavía: la gente empezó a concentrarse frente a los puestos de control para cruzar, y los policías no sabían qué hacer.
-¿Pudo haber sido un baño de sangre?
-Claro, pudo haber disparos, pero como se esperaba esa decisión, los soldados dejaron que la gente cruzara. Por suerte no pasó nada.
-¿Esperaba usted que el decreto, que en realidad era para detener el éxodo hacia Occidente, se transformara en el puntapié inicial para el colapso de la RDA y el fin del comunismo?
-No. Nosotros pensábamos que dándole a la gente la posibilidad de irse libremente, y tener la oportunidad de ver qué le esperaba del otro lado, finalmente iba a optar por regresar a la RDA, porque la RFA no estaba preparada para semejante oleada de personas. Pero nuestros cálculos estaban errados y nadie confiaba en nuestro espíritu reformista. Nosotros no esperábamos el colapso de la RDA, incluso porque la gente que cruzó el muro la noche del 9 de noviembre, al día siguiente regresó. En realidad, no era el fin de la RDA, pero sí el fin del Partido Comunista que gobernaba la RDA.
La gente ya no quería seguir con el experimento socialista, y quería el mismo nivel de vida de la RFA.
-¿Qué hizo después de la famosa conferencia de prensa?
-Me fui a mi casa, y a las nueve de la noche me llamó por teléfono un miembro del partido que me contó que estaba pasando algo muy extraño: miles de personas se estaban juntando frente a los check-points, pero los soldados no los dejaban pasar. Claro, ellos no sabían que la nueva norma ya había entrado en vigor. Así que tuve que ir a la frontera, que estaba llena de gente y autos, y les dije que debían dejar pasar a la gente.
-¿Cómo cambió su vida?
-Tuve que renunciar. El Partido Comunista puso distancia y comenzó a considerarme una persona no grata: me apartó. Fue una situación terrible porque nosotros intentamos cambiar las cosas, pero el partido no lo entendió. No obstante, para mí fue una liberación, porque gané una nueva libertad.


http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=160469



Hay veces que las grandes murallas se derrumban con solo un soplo, por eso nunca perderé las esperanzas de que en Cuba algún día también se derrumbe el muro de la dictadura y caminemos con paso seguro hacia la libertad.

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Re: El Muro que fue derribado gracias a una simple y sencilla pregunta de un periodista

Mensaje por Habanera el Lun Oct 12, 2009 8:38 am

Diarios de Arcadi Espada


5 de julio

El malentendido (1917-1989)


Querido J:
La tarde del 9 de noviembre de 1989, en el lado soviético de Berlín, el portavoz del Partido Comunista convocaba una rueda de prensa, con preguntas. Era una novedad, porque las ruedas de prensa de la llamada República Democrática no habían incluido nunca esa retórica. En realidad, y desde hacía algún tiempo, a cada minuto se producía alguna novedad en la República. Entre las últimas y más llamativas estaba el éxodo creciente de alemanes democráticos, que aprovechaban la reciente apertura de fronteras de Checoslovaquia y Hungría para huir de la felicidad. El alto funcionario había convocado a los periodistas porque tenía que darles cuenta de una serie de acuerdos tomados por el partido. El más importante tal vez fuera la agilización de los trámites para viajar desde la República Democrática a Occidente. El partido quería evitar que la República Democrática tuviera que cerrar por falta de género. Schabowski, que era el nombre del funcionario, no había asistido a la última parte de la reunión donde precisamente se habían decidido esas medidas. Pero tenía en el bolsillo un papel donde se detallaban los angostos cambios burocráticos. La rueda de prensa se desarrollaba de modo anodino, y los periodistas más expertos ya habían decidido que de allí no iba a salir ninguna confirmación distinta a la del miedo al futuro. Entonces tomó la palabra Riccardo Ehrman de la agencia Ansa, que había llegado corriendo, tarde, y ante la falta de sillas había ocupado un lugar en el suelo de la tarima, enfrente del portavoz. Sabía que el Gobierno había aprobado la nueva ley de viaje y le preguntó a Schabowski cuándo entraría en vigor. El portavoz rebuscó en los papeles, y con una cierta vacilación dio a entender que inmediatamente. Sí, iba a entrar en vigor de inmediato, eso dijo.

Entonces ocurrió algo extraordinario. La mayoría de los periodistas tradujeron la langue de bois del portavoz en el habitual sentido, espeso y anodino. Agilización, facilidad burocrática. Un paso más en la lenta descomposición; pero sólo un paso más. Así, pesadamente, se levantaron. El corresponsal de la NBC interrogó con cámaras a Schabowski. Era uno de los más inquietos. Le preguntó al funcionario comunista si la medida afectaba a todas las fronteras, y éste asintió. Es obvio que el periodista estaba pensando en el muro de Berlín; pero quizá no formuló la pregunta correctamente. Quizá la pregunta debió haber sido: ¿Esto significa que el muro de Berlín ha caído? Nunca sabremos la respuesta que habría dado Schabowski. Sí, sabemos, por el contrario, lo que hizo Riccardo Ehrman, después de que Schabowski le contestara. Escribió en su cuaderno: «La promulgación de la ley de viaje es el equivalente a la caída del Muro». Equivalente. Aunque arriesgada e incierta, era una interpretación. Pero esa interpretación de su despacho de agencia aún había que titularla. Sobreinterpretarla. El título fue: «El muro de Berlín ha caído». Así lo distribuyó la agencia Ansa, a las 19.31, y así se diseminó por el mundo.

Gerd Gigerenzer cuenta esta historia en Decisiones instintivas, basándose en un libro fundamental sobre la caída del Muro, obviamente no traducido en España: Chronik des Mauerfalls, del historiador Hans-Hermann Hertle. Dice Gigerenzer:



«A las ocho de la tarde, los noticiarios de Alemania occidental resumieron apremiados la conferencia de prensa con sus propias palabras, y apareció Schabowski diciendo «Ahora mismo, de inmediato». Las agencias de noticias entraron en esta competición de ilusiones e informaron erróneamente de que la frontera ya estaba abierta. El rumor llegó al parlamento de Bonn, que casualmente se encontraba reunido. Profundamente conmovidos, algunos con lágrimas en los ojos, los diputados se levantaron y empezaron a cantar el himno nacional alemán. Los alemanes orientales que estaban viendo la televisión de la otra Alemania se sentían más que dispuestos a sumarse a las ilusiones sembradas por las noticias. Un sueño infinitamente lejano parecía haberse hecho realidad. Miles y luego decenas de miles de berlineses orientales subieron a sus coches o fueron andando hasta los pasos fronterizos. Pero naturalmente los guardias no tenían órdenes de abrir la frontera. Los airados ciudadanos exigían lo que creían que era su nuevo derecho de paso, y al principio los vigilantes se negaban a franqueárselo. Sin embargo, ante la avalancha de personas que los empujaban físicamente el oficial de uno de los pasos, temeroso de que sus hombres murieran pisoteados, levantó finalmente las barreras. Pronto se abrieron los demás pasos. No se disparó un solo tiro ni se vertió una sola gota de sangre. ¿Cómo pudo producirse este milagro? La causa inmediata de la caída del Muro de Berlín resultó ser una combinación de ilusiones y de un posterior rumor no fundamentado que se extendió como un reguero de pólvora. El gobierno se sorprendió tanto como sus ciudadanos. Mientras que un levantamiento bien planificado podía haber sido aplastado fácilmente con tanques y soldados, como sucediera en 1953.»

Esta historia sucedió hace veinte años y es una de las historias más importantes del periodismo en el siglo XX. Que yo sepa nunca ha sido contada con detalle en España. Desde siempre he tenido la sospecha de que la caída del Muro no tuvo una crónica española a la altura de las circunstancias. Supongo que hubo dificultades, culturales e idiomáticas. Y también sociológicas y políticas. Al fin y al cabo el muro se les cayó encima a la inmensa mayoría de periodistas patrios, y la prueba es que algunos, atontados por el impacto de los cascotes, aún no se han enterado bien de los hechos acaecidos. Pero, en fin, atiende a la última y llamativa reflexión de Gigerenzer:



«Si los medios y los ciudadanos de Berlín hubieran escuchado con atención lo que había dicho Schabowski y hubieran analizado los hechos aquella noche extraordinaria no habría pasado nada y el día siguiente habría sido otro día más en el Berlín dividido.»


Es indudable que esta reflexión lleva el agua al potente molino del psicólogo Gigerenzer, que pretende demostrar, casi siempre con sagacidad, que los especialistas deben luchar contra su propio saber para hacerse una idea clara de lo real; y que en los fragores de esa lucha, y a la hora de tomar decisiones correctas, se ven a veces desbordados por personas cuyo approachment a la realidad es más superficial, pero que a cambio no han tenido que abrirse paso a través de una maraña de datos inútiles.

Sin embargo, la tesis de Gigerenzer no parece ser aquí lo más importante, y ni siquiera está muy fundamentada. Ehrman era un corresponsal con experiencia, atrapado como los otros en la maraña inútil. La cuestión extraordinaria es que se dejó llevar por sus convicciones. Quería que cayera el Muro. Y quería una gran noticia, la noticia de su vida. Así pues, la construyó aprovechando el material de derribo de un régimen y de un mundo, simbolizados en la oscura prosa, en la angustia burocrática, en el enorme cansancio de Schabowski. Obviamente Ehrman no era consciente de haberse inventado nada, sino que creía rotundamente en la veracidad de la interpretación que había construido con las palabras del portavoz. Así sucede frecuentemente en la dialéctica entre la objetividad y las convicciones. Ehrman hizo caer el muro creyendo que estaba dando la noticia de su caída. Fue un tremendo malentendido por su parte. Aunque dado que el comunismo fue desde el principio un malentendido es de justicia poética que acabara así.

Sigue con salud
A.

http://www.arcadiespada.es/2008/07/05/5-de-julio/


Muy bello ¿verdad? y sobre todo esperanzador, reconfortante e ilusionante

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Re: El Muro que fue derribado gracias a una simple y sencilla pregunta de un periodista

Mensaje por ferroviario el Lun Oct 12, 2009 9:13 am

SI, quiera Dios que el malentendido cubano llegue lo antes posible, creo que el pueblo de Cuba se lo merece.Gracias Habanera por tan bonito articulo BanderaCubana3 BanderaCubana

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Re: El Muro que fue derribado gracias a una simple y sencilla pregunta de un periodista

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